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Noticias destacadas de Tijuana

  • En conocimiento tradicional se haya el camino para el desarrollo sustentable
  • Patrimonio natural merece mismo nivel de cuidado que el patrimonio cultural

Tijuana, B. C., a 13 de octubre de 2019.- Para lograr la sustentabilidad es vital retroalimentarnos del pasado, que está presente en nuestros pueblos originarios, aquí en Baja California, con las comunidades pai pai, kiliwa, kumiai y cucapá, quienes ofrecen cultura, conocimiento y tecnología generada, concebida desde la biodiversidad de la región.

Así lo remarcó el ingeniero José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), afirmando que en el conocimiento tradicional de los pueblos originarios se encuentran las mejores prácticas para la sustentabilidad y urge proteger la riqueza biocultural para lograr una rentabilidad sostenible en el tiempo.

“Los pueblos originarios muestran su pasado de respeto a la naturaleza y señalan que sólo así hay un futuro posible; estamos a tiempo, seguro sumar con prudencia nueva tecnología y ciencia humanista nos ayudará a enfrentar con éxito los nuevos retos”, dijo Zavala Álvarez, egresado del Colegio de México, donde cursó el Programa LEAD para líderes con un conocimiento profundo de las metas del desarrollo sustentable y los retos ambientales.

El también vicepresidente de Gestión Ambiental en la Cámara Nacional de Comercio de Tijuana destacó que la riqueza biocultural no se puede monetizar y secundó los cuestionamientos hechos por el académico Exequiel Ezcurra, quien con humor ácido y sabio ha preguntado: ¿a cuánto venderías Chichén Itzá?, ¿alguien se atrevería a ponerle precio?

“Cuando podamos trascender el valor económico y migrar hacia una valoración patrimonial del medioambiente, habremos ganado una batalla cultural”, dijo Zavala Álvarez, citando textualmente lo dicho por Exequiel Ezcurra, académico del Departamento de Botánica de la Universidad de California Riverside, quien en una entrevista reciente afirmó que el patrimonio natural merece el mismo nivel de cuidado que el patrimonio cultural.

Para que el turismo sea sostenible, añadió José Carmelo Zavala, necesita respetar la capacidad de carga del ecosistema, de no hacerlo así, se colapsa y se acaba el negocio y todo, podemos reaprender de la socioeconomía de nuestros pueblos originarios y ver cuáles de sus buenas prácticas debemos retomar.

“El turismo sostenible, como primer frente de batalla de la actividad económica, tiene como piedra angular de su negocio al clima, el paisaje, la naturaleza y lo construido localmente como resultado de ese entorno, como la cultura e historia; si el propio turismo no protege esto, no lo conserva, lesiona su propia fuente de riqueza y su negocio durará poco”, advirtió.

Recordó que hace pocos años, en Canadá, en una reunión de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) con representantes de México, Estados Unidos y Canadá, los nativos de los pueblos originarios dieron una lección de vida a los grupos ambientales internacionales, que desde lejos criticaban duramente la crueldad de la cacería.

“Nos mostraron con generosidad la sabiduría de convivir con su entorno natural, su cultura nacida del respeto a la biodiversidad; nosotros éramos los extraños, porque éramos como fauna exótica a ese hábitat, nos regresamos pasmados por nuestro atrevimiento e ignorancia, seguro los no sostenibles éramos nosotros y nuestras erráticas opiniones”, dijo.

Zavala Álvarez destacó que, según la CCA, el conocimiento ecológico tradicional se refiere aI saber relacionado con el entorno natural que miembros de comunidades indígenas y locales han recogido a lo largo del tiempo, lo cual incluye lo que se sabe acerca del estado que solía guardar el medio ambiente, su estado actual y la forma en que sigue cambiando.

Recordó que en la CCA se formó hace años el Consejo de Conocimiento Tradicional, mientras que en la Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza (Cocef) -hoy parte del Banco de Desarrollo de América del Norte (BDAN)- las naciones indias de la frontera México-Estados Unidos tienen una silla, aunque solo a exigencia de las del lado norte que, siendo un solo origen, suman a sus pares del sur.

“Claro que suman las instituciones mexicanas específicas del sector indígena, pero faltan los desaparecidos Consejos Consultivos para el Desarrollo Sustentable en los que tenía una silla el sector indígena; esperamos que Víctor Toledo, titular de la Semarnat, los regrese de la muerte que les dio el exsecretario Rafael Pacchiano el sexenio pasado, tras haber sido un orgullo internacional de la participación social en México”, recalcó.

En nuestra cancha, opinó el maestro en bioingeniería, vale la referencia del patrimonio cultural histórico, crecido, gestado, moldeado en un entorno natural, en la biodiversidad de su entorno, integrado a la naturaleza circundante como parte nunca distante, sino internalizada a su cultura, a su vida socioeconómica, biocultural es la palabra.

“Cuánto nos alejamos de eso que hoy el discurso académico de los muchos doctores en economía insiste, sin éxito, en la necesidad de ´internalizar´ los costos ambientales, porque de lo contrario es un subsidio oculto y perverso para construir una rentabilidad económica volátil y no sostenible en empresas concebidas bajo falsos supuestos”, concluyó.

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