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  • Invitan a seminario con responsable nacional de Inspección Industrial de Profepa

Tijuana, B. C., a 14 de enero de 2018.- Un crecimiento en la producción sin una mayor distribución no es progreso, deben revalorarse los beneficios de una economía circular que amplíe los ciclos de vida de los productos, para lo cual el comercio es un eslabón vital que debe servir para distribuir bienestar, pues la clave de la sustentabilidad es la distribución.

Así lo enfatizó José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), destacando que un mejor comercio, más equitativo y justo, no especulativo, sin precios de oportunidad ni agandalle, es la clave para construir comunidad y será en la medida en que el comercio evolucione como distribuidor de bienestar, que será viable lograr una comunidad sustentable.

Más producción, añadió, solo traerá más bienestar y calidad de vida si se toma en cuenta al comercio, pues los productos no se distribuyen solos, es necesario recordar que un papel protagónico del comercio en la distribución de bienestar es obligado para la paz sostenible y vida digna de las mayorías.

Recordó las palabras pronunciadas hace unos días por la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, quien dijo que la desigualdad es ineficiente, porque genera una cultura del privilegio que refuerza esas desigualdades y que, en cambio, la igualdad fortalece la democracia y está asociada a la provisión de más y mejores bienes públicos.

“El comercio, sus puntos de venta, desde los abarrotes, el changarro y los sobre ruedas, el comercio ambulante, son las células madres, como lo son las escuelas, iglesias, ferreterías, talleres, carrocerías, todos puntos de encuentro e intercambio desde donde se construye una comunidad sana, segura y sostenible”, consideró.

Sin el comercio de segunda mano, explicó, muchos productos serían desmantelados, tirados en rellenos sanitarios o demolidos en San Diego y Los Ángeles, pero el comercio fronterizo permite extender su ciclo de vida, beneficiando al medio ambiente, al promover más distribución y menos producción.

“El comercio de segunda mano presta al ecosistema un servicio ambiental que aún no reconocemos y valoramos en su justa dimensión, con un impacto benéfico al medio ambiente; haciendo la cuenta completa, en el caso de los carros usados el saldo es positivo, no negativo, como la política nacional lo presenta”, afirmó.

Zavala Álvarez invitó a asistir al próximo Seminario Baja Sustentable organizado por el CIGA, con el tema “Economía Circular”, en el que podrá aprenderse de la riqueza y de ejemplos prácticos de la economía circular desde la visión del ingeniero bioquímico Arturo Rodríguez, subprocurador a nivel nacional de la Inspección Industrial de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), quien viene desde la Ciudad de México.

Afirmó que el seminario se realizará en Tijuana el viernes 26 de 8 a 14 horas y en Ensenada el sábado 27 de enero de 9 a 12 horas, ambos en los edificios sede de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) de cada ciudad, por lo que invitó a inscribirse al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o al teléfono 664 3 67 39 67.

Dio a conocer que los temas a tratar en el seminario serán: economía y desarrollo sustentable; economía lineal; eficiencia ambiental; ciclos de materiales; biomimetismo; ecología industrial; economía circular y desarrollo sustentable, obteniendo los asistentes constancia de participación.

“Ampliar ciclos de vida es una variable relevante de la economía circular y en esto la Canaco tiene para aportar experiencia, a través del comercio de segunda mano, los segunderos, como les decimos sin connotación peyorativa, tales como yonkeros, vendedores de llantas usadas, madera usada, muebles y electrónicos”, sostuvo.

Debemos, opinó José Carmelo Zavala, construir ciclos locales para reúso, reparación, mantenimiento, renta y préstamo; hay que ver a los comercios como células que se conectan en red, ampliando su cobertura y alcance para un tejido social sano, del que los elementos nocivos tendrán un proceso natural de expulsión, sin integrarse a la comunidad.

Estos ciclos, añadió el director del CIGA, son uno de los conceptos de la economía circular y así funciona la naturaleza, a la que pertenecemos irremediablemente, por lo que no debemos ser elemento antisocial que sea necesario ser expulsado del ecosistema, sino uno que pueda integrarse a la comunidad.

Remarcó que es tiempo de reaprender de la historia y retomar la lógica del sentido común, pues esa parece ser la metodología obligada para lograr la sustentabilidad que se necesita a nivel local y global, pues en la región de California y Baja California, el reúso existe desde antes de llamarnos extranjeros unos a otros, estimulado por las asimetrías económicas y la vecindad tan cercana.

“Aunque la frontera se nos impuso y pareció partir nuestra comunidad, no pudo lograrlo del todo, pues a pesar de que las diferencias siguen intentando imponerse, la lógica humana biológica se resiste y busca sobrevivir en comunidad, sin importar las barreras de la frontera y sus jurisdicciones”, finalizó José Carmelo Zavala.

 

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