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Noticias destacadas de Tijuana

Tijuana, B.C., 18 de mayo 2017.

· Puede provocar daños mayores en los músculos.

· Se debe evitar el sedentarismo y el exceso de alcohol.

· Es recomendable el consumo de calcio y potasio.

En alguna etapa de la vida, toda la gente ha sufrido un calambre; contracciones involuntarias y breves de un músculo que se pone rígido y al hacerlo provoca dolor y una sensación desagradable. Además de padecer inmovilidad en la zona afectada -pies y piernas- ya que ocurre intempestivamente, generalmente por la noche.

La doctora Angélica Yadira Acosta, jefa de Salud en el trabajo de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) # 7 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Tijuana, indicó que aun cuando generalmente no se le da importancia a los calambres, se les debe considerar como un aviso de que algo anormal está pasando en el organismo, además de si es muy severo, puede provocar un desgarre muscular, por lo que el dolor puede persistir acompañado por una sensación de fatiga y agotamiento.

Este padecimiento ocurre por mala postura, fatiga muscular o falta de minerales y vitaminas; así como por sedentarismo. También pueden presentarse espasmos musculares, ocasionados por deshidratación, durante el embarazo, por hipotiroidismo y otros problemas metabólicos, alcoholismo, insuficiencia renal o el consumo de ciertos medicamentos.

La doctora Acosta explicó que cuando un músculo se contrae descarga potasio en los tejidos que lo rodean dilatando las arterias cercanas a ellos.

Cuando el cuerpo tiene bajas cantidades de potasio, las arterias no pueden llevar a las células el oxígeno suficiente, lo que influye en la capacidad de resistencia muscular al esfuerzo físico y se considera fundamental para asimilar los azúcares que constituyen su mayor fuente de energía. La falta de éstos ocasiona la contracción súbita de los músculos y por lo mismo, los calambres.

Este tipo de situaciones se pueden prevenir manteniendo una alimentación balanceada y equilibrada en sales minerales y vitaminas, consumiendo dos litros de agua al día, frutas y verduras frescas que contengan potasio; calcio que se encuentra en la leche y sus derivados; tortillas, frutos secos, espinacas, cebollas y papas; magnesio, acelgas, lechugas, cereales integrales, plátanos y frambuesas.

Se recomienda evitar el sedentarismo y practicar alguna actividad o deporte, caminar media hora diaria para que los músculos no estén rígidos, ya que la falta de elasticidad de los mismos favorece a la presencia de calambres.

En importante, advirtió el doctor de la UMF # 7 no olvidar los ejercicios de calentamiento, estiramiento y flexibilidad antes de realizar actividad física y de enfriamiento, evitando parar de golpe al hacer ejercicio y movimientos bruscos.

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