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Listo a nivel estatal un plan de manejo para estos residuos

Tijuana, B. C., a 10 de octubre de 2021.- Los desechos electrónicos aumentaron 38% a nivel mundial de 2010 a 2019, por lo que su manejo adecuado es un reto para la sustentabilidad de Baja California y del país, opinó José Carmelo Zavala Álvarez, titular de la Subsecretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) del Estado.

 

Confirmó que recién quedó listo a nivel estatal un plan de manejo de la basura electrónica, gracias a un convenio firmado en 2020 entre la Secretaría de Economía Sustentable y Turismo (SEST), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Informó que el pasado 6 de octubre se realizó un Taller de Difusión del Programa de Manejo para Residuos de Aparatos Electrónicos para Baja California, por lo que ya está listo un plan de manejo de la basura electrónica y aunque es apenas el texto, el documento advierte lo que debe considerarse en su implementación.

"Según la ONU, los recursos naturales siguen usándose de forma insostenible y la huella material mundial va a la alza, porque en 2017 fue de 85 mil 900 millones de toneladas métricas, 12 mil millones más que en 2010, mientras que los desechos electrónicos crecieron 38% de 2010 a 2019 y se reciclan menos del 20%", precisó.

Dijo que una de las cosas que busca el plan de manejo es que el reuso o reciclaje de materiales se haga ambientalmente del mejor modo, porque la recuperación de metales suele darse en fogatas al aire libre, siendo que esta quema de plásticos, cableado o equipo electrónico es seriamente tóxica y daña también al vecindario.

"Muchos de estos plásticos que se queman para sacar el metal tienen retardantes de flama, químicos para que en un corto circuito el producto no se queme rápido, pero al quemarse liberan productos tóxicos, cancerígenos; queremos evitar eso y que los residuos electrónicos no vayan a la basura común, por su efecto multiplicador", dijo.

Con este programa, añadió, buscamos también implementar conceptos de economía circular, como recuperación de partes, reuso de artículos y remanufactura, porque en Baja California tenemos mucha experiencia en ello, aunque no todo esté normado y facilitado, porque en algunos casos hay criterios de gobierno que los obstaculizan.

José Carmelo Zavala recordó que la basura electrónica está en el limbo, dado que en el contexto internacional estos desechos se manejan como residuos peligrosos, pero en la legislación mexicana se les consideran residuos de manejo especial, no peligrosos, por lo que no son competencia federal, sino de los gobiernos estatales.

"Cuando el producto, el aparato electrónico, está completo, es de manejo especial, pero si se quiebra, entonces se considera residuo peligroso, porque tiene adentro materiales peligrosos, esta es una falta de precisión en la regulación mexicana que antes ha generado confusiones y omisiones en ciertos programas de gobierno", dijo.

Zavala Álvarez citó como ejemplo la entrega de focos ahorradores en el sexenio del presidente Felipe Calderón, cuando se regalaron 45 millones de focos ahorradores a cambio de los incandescentes, buscando que la gente hiciera un menor consumo energético, como una medida favorable para la mitigación del cambio climático.

"El problema es que no se advirtió a la gente que los focos ahorradores tienen vapor de mercurio y cuando se funden o quiebran no deben tirarse a la basura; se deben manejar como residuo peligroso, porque el mercurio, aunque sean micro cantidades, se acumula en el cuerpo y puede ser un problema serio de salud", destacó.

En entrevista con el Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), el titular de la SDS, una dependencia de la Secretaría de Economía Sustentable y Turismo (SEST) del Estado, añadió que por esa razón es que hoy existen campañas para retirar el mercurio del sector salud y no tenerlo en termómetros o en medidores de presión.

Para citar otro ejemplo, José Carmelo Zavala se refirió al apagón analógico realizado en la administración del presidente Enrique Peña Nieto, donde la falta de coordinación entre la Semarnat y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) les impidió asegurarse de evitar un potencial impacto ambiental negativo.

"La SCT repartía televisiones planas, pero lo hacía sin pedir a cambio las televisiones de cinescopio; casi al final la Semarnat lanzó una campaña de acopio, pero de los 10 millones de televisiones planas que se repartieron, tal vez, siendo optimistas, se recuperaron solo unas 300 mil televisiones de cinescopio", comentó.

Aclaró que quizá muchas de estas televisiones de cinescopio puedan estar operando todavía con las cajas decodificadoras, pero desafortunadamente lo más seguro es que la mayoría hayan terminado en la basura común, con el efecto multiplicador terrible que tienen en ella estos residuos peligrosos.

"Si estaban completas, eran –según la legislación– residuos de manejo especial y debían tener autorización como acopio de cada gobierno estatal, pero lo que pasó fue que las delegaciones de Semarnat se usaron como almacenes y luego se hizo un intento de concentración o traslado, pero no sabemos qué tan exitoso fue", opinó.

Por último, insistió en la importancia de aplicar conceptos de economía circular en el manejo de la basura electrónica, resaltando que en esta frontera hay, por ejemplo, reconstructores de alternadores y generadores de carro, quienes los recuperan de los yonkes, los reconstruyen y los reintroducen otra vez a un mercado secundario.

"En Baja California hay empresas, en la modalidad de maquila, las cuales acopian grandes cantidades de productos que la gente regresa a las tiendas, a los grandes corporativos; los regresa porque no los quiso por alguna razón, pero esto se llama recuperación de producto y es parte de la economía circular que necesitamos", dijo.

A veces, finalizó, hasta la caja original es reconstruida o se cambia por una genérica y los productos se regresan una vez probados, algunos hasta reparados, pero el 70% no tienen nada y llegan a un mercado secundario, eso es también parte de una economía circular que se realiza en Tijuana, en grandes cantidades.

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