SITT300x100-06

BnBcCrece380x250

Banner-Seguro-Me-Divierto-200x200

  • La renegociación o "modernización" del TLCAN que se está dando a instancias, por supuesto, de Estados Unidos, mantiene y refuerza el interés que dicho tratado tiene para bien o para mal en la economía de México, así lo dijo la Dra. Leticia Hernández Bielma, profesora-investigadora del Departamento de Estudios Económicos de El Colef.

Desde la concepción misma del TLCAN, la académica señaló que siempre se ha contemplado a la Inversión Extranjera Directa como parte sustancial en el proceso de integración económica comercial de los tres países de Norteamérica.

México, en particular, consideraba que habría de tener efectos positivos de corto plazo sobre el empleo y de largo plazo sobre su crecimiento. Sin embargo, como lo señaló en su artículo "Perfil de especialización de la IED en el marco del TLCAN"1, dado que el TLCAN se caracteriza por ser una forma dual de integración económica, que reproduce las relaciones comerciales y productivas de tipo Norte-Sur (país desarrollado y país subdesarrollado), lo que se ha privilegiado es la lógica de la competitividad de las transnacionales cuyo origen y matriz se encuentra en los países desarrollados, de allí que los flujos de la Inversión Extranjera Directa se dieron fundamentalmente de Estados Unidos hacia México, sobre la base de la lógica de la competencia de las transnacionales que buscan reducir, sobre todo, sus costos de producción. Por tanto lo que se desarrolló en México, fue un modelo secundario exportador anclado en la abundante fuerza laboral y los bajos costos salariales articulado a la industria maquiladora de exportación.

Sobre si el TLCAN ha beneficiado a México, la catedrático comentó que lo que realmente se ha desarrollado ha sido el comercio intra-firma, que en términos de la balanza comercial ha implicado un superávit casi permanente para México, que en gran parte se explica por las reexportaciones que genera la propia industria maquiladora, y no como se pudiera pensar por la producción nacional.

"Es paradójico que los negociadores estadounidenses se alarmen del déficit' y argumenten que México es el más beneficiado por su balanza comercial superavitaria. Cuando gran parte de este déficit estadounidense con respecto a México, se explica por la actividad de las empresas transnacionales norteamericanas", recalcó la especialista.

Agregó que es evidente que lo que le "afecta" a Estados Unidos no es precisamente el "desequilibrio" de la balanza aunque destacó que, por otra parte, si bien es cierto que México se benefició del fuerte flujo de inversión extranjera que constituyó una importante válvula de escape para el creciente desempleo y mantener la actividad productiva en el corto plazo, la ausencia de una estrategia de industrialización nacional, el nulo fortalecimiento del mercado interno y la creciente "maquilarización" del país, solo condujo en el largo plazo a la vulnerabilidad de la industria mexicana, a una mayor dependencia de la economía estadounidense, y al estancamiento y crisis económica crónica.

"El problema fundamental de la economía mexicana es que, las ventajas que pudiera otorgar el comercio con sus socios, no los ha podido aprovechar por carecer de una estrategia de crecimiento que lleven al fortalecimiento del mercado interno", abundó.

Finalmente, indicó que bajo estas condiciones generales, se puede considerar que en caso de que el tratado se reformule en los términos que quiere el gobierno estadounidense..."es probable que Estados Unidos gane en el corto plazo, si lleva de vuelta a su territorio a sus empresas y generan más empleos..."

Añadió que en el largo plazo sufrirá una pérdida en términos de la competitividad mundial de su industria: "Si México logra negociar a su favor, sin articular los beneficios del libre comercio al fortalecimiento de la estructura productiva nacional, su éxito será efímero, de corto plazo, y no se habrá ganado nada en el largo plazo, en términos del crecimiento y el desarrollo económicos".

Visto 37 veces

Mas noticias....