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** El escritor nicaragüense, Premio Cervantes 2017, presentó en charla digital transmitida por el Cecut un volumen que contiene el recetario personal de Rubén Darío.

TIJUANA, B.C.- "Creo que una cocina nacional como tal no existe, lo que hay es una suma de cocinas de regiones, y eso pasa en China y en México", planteó el escritor nicaragüense Sergio Ramírez durante la presentación de su libro "A la mesa con Rubén Darío" en el Encuentro Literario Norte 32° del Centro Cultural Tijuana, organismo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

 

"No podemos hablar de una cocina mexicana, sino de una cocina oaxaqueña, poblana o veracruzana, y esa suma es la que enriquece el todo que es la cocina mexicana. No puedo decir lo mismo de la cocina de Nicaragua, un país muy chico, despoblado a lo largo de la Colonia y durante la vida independiente, metido siempre en guerras civiles, donde fue muy difícil desarrollar una cocina tan rica como la mexicana", dijo el Premio Miguel de Cervantes 2017, considerado el Nobel de las letras hispanas, antes de referirse a su libro.

Publicado por Editorial Trilce, "A la mesa con Rubén Darío" contiene un amplio menú de reflexiones que el máximo exponente del modernismo literario en español escribió sobre la comida, el placer y las distintas maneras de vivir la experiencia culinaria. También incluye el recetario personal del "príncipe de las letras castellanas", cuyo principal ingrediente es la literatura.

"Viendo la cocina desde esta perspectiva cultural, lo que yo encontré en Rubén Darío es que cuando él llegó a Francia a finales del siglo XIX aprendió a ver la cocina como integrante esencial de la cultura y a partir de esa experiencia escribe una amplia serie de textos", argumentó Ramírez.

Contactado mediante plataformas digitales desde Managua, Nicaragua, el escritor explicó que en la Francia que conoce Darío en los albores del siglo pasado la cocina reina como una de las bellas artes, ha sido agregada como la décima musa y tiene un lugar de honor en el panteón cultural parisiense y francés.
"La cocina francesa es también, por cierto, una suma de regiones, desde la costa mediterránea hasta el litoral atlántico, y llega a las grandes mesas, pero tiene una procedencia campesina y luego burguesa, y eso lo podemos ver en las apreciaciones que el propio Darío hace en sus textos", afirmó el escritor.

Tras recordar que "Carlos Fuentes, muy mexicano como era, decía que solo había tres cocinas en el mundo: la china, la francesa y la mexicana", el autor de "A la mesa con Rubén Darío" puntualizó que las tres "son cocinas que se elaboran domésticamente, que se elaboran desde las necesidades y los materiales a la mano, después se sofistican en la mesa burguesa y en las mesas más refinadas".

"Eso es lo que vio Darío, la cocina reinando en Francia y si él se ocupó de la cocina es porque le pareció que era un valor universal, no es solo la satisfacción del gusto y del estómago, sino algo establecido dentro de la cultura de finales del siglo XIX".

En el prólogo de "Cantos de vida y esperanza", agregó el escritor, ante la pregunta de por qué en su poesía se ocupa de la política Darío respondió: "porque la política es universal", en este caso igualmente se puede decir que "se ocupa de la cocina, porque la cocina es universal" y también por algo muy importante, precisó Ramírez, porque "Darío es un cronista de su tiempo".

Si hablamos del periodismo moderno, añadió, es necesario reconocer que el género lo establecen en nuestras letras los modernistas, Darío, Nervo, Gutiérrez Nájera, Chocano, quienes son, además de grandes poetas, periodistas de oficio, cronistas de su época. "Darío no era un poeta profesional, en el sentido de que no le pagaban por eso, sino por las crónicas enviadas desde París que publicaba el diario La Nación de Buenos Aires".

Expuso que Darío escribió una serie de artículos sobre una encuesta, famosa en su tiempo, a escritores franceses sobre cuál era su platillo favorito, lo que confirma la importancia que se concedía en la época al tema culinario y que Darío evidentemente compartía.

Pero en sus envíos al diario argentino no solo escribía sobre cocina, en su papel de corresponsal se ocupaba también de las carreras de caballos, los nuevos modelos de automóviles, de las exposiciones agropecuarias, las premiaciones de animales de raza, de la vida nocturna, las acciones cívicas, las elecciones, la política, en suma, se ocupaba de todo lo que a él, como lector contemporáneo, le pudiera interesar. Y en esas crónicas, Darío expone su visión universal de lo contemporáneo y la modernidad, remató Sergio Ramírez.

Previamente, el escritor Omar Millán, autor de "El Marciano y la langosta (2017)", aseguró que el libro de Sergio Ramírez transmite la sensación de estar sentado literalmente a la mesa con dos grandes escritores latinoamericanos: el padre del modernismo Rubén Darío y Sergio Ramírez, ambos nicaragüenses y apasionados por igual de la literatura y la cocina.

Aunque la condición económica de Darío no le permitía frecuentar los santuarios de la gastronomía en Europa, su cargo de diplomático y su desempeño como corresponsal de diarios latinoamericanos le permitió penetrar en los estrechos círculos de la alta cocina, donde pudo degustar manjares sobre los cuales escribió crónicas deliciosas, agregó Millán, autor también de "La fábrica de boxeadores de Tijuana" (2012) y "Viajes al este de la ciudad" (2013), durante la sesión en la que el periodista cultural Jaime Cháidez Bonilla participó como moderador.

El Encuentro Literario Norte 32° arrancó el pasado martes y finaliza este domingo 15 de noviembre con sesiones que son transmitidas a través de la cuenta de Facebook cecut.mx. La programación del último día del Encuentro puede consultarse en www.cecut.gob.mx

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