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• El psicólogo de deporte UNAM, Elizalde Simón, destacó que una suficientemente confianza en el atleta le permite alcanzar un rendimiento óptimo para afrontar vicisitudes.

En el deporte, la resiliencia es la capacidad de convertir las crisis en oportunidades. Así lo definió Alan Ignacio Elizalde Simón, licenciado en psicología adscrito al Centro de Atención en Psicología del Deporte (CAPiDe), durante una transmisión en vivo, a través de Facebook Deporte UNAM sobre

resiliencia en la vida deportiva. El especialista también mencionó que no es lo mismo que resistencia, ya que esta consiste simplemente en tolerar una mala situación.

"Esto es la diferencia entre la resistencia y la resiliencia dentro del deporte. La primera implica sobrevivir o sobrellevar el trago amargo de la situación, mientras que la segunda ocupa la adversidad para generar áreas de oportunidad y así obtener un resultado optimo a futuro", indicó Elizalde Simón.

"Si a los atletas les proporcionamos las habilidades y técnicas necesarias para tener éxito en el deporte, con entrenamiento técnico, táctico y físico, tendrán una confianza suficientemente desarrollada que les permita llegar a un nivel de rendimiento óptimo que ayude en situaciones adversas", añadió el especialista.

La resiliencia en el deporte se trabaja a partir del modelo teórico de Fletcher y Sarkar, por medio del cual se realiza una evaluación del ambiente hostil al que se enfrenta el atleta. Este difícil entorno se puede presentar con una lesión, la baja de juego o cualquier situación adversa que saque al atleta de su zona de rendimiento óptimo.

Algunas estrategias para afrontar ambientes hostiles son: fomentar la autoconciencia, saber las virtudes y puntos a mejorar, promover el pensamiento positivo, buscar que los atletas se enfrenten a los pensamientos negativos que impiden un buen rendimiento, establecer metas significativas que estén al alcance de la personas, pero que representen un esfuerzo para lograrlas; cultivar la motivación intrínseca, es decir, que el deportista haga sus actividades por mera satisfacción de hacerlas sin necesidad de algún incentivo externo; y promover el trabajo en equipo y la empatía, pues una mala relación entre los actores involucrados puede mermar su desempeño, tanto en el entrenamiento como en las competencias.

"Hay muchas veces que sólo nos centramos en el resultado final de una competencia, pero no observamos el proceso que se tiene que realizar para poder llegar a este resultado. Las estrategias antes mencionadas tienen la misma relevancia. Es igual de importante la búsqueda de aprender a salir adelante ante una situación adversa y lograr un rendimiento optimo tras superar dicho escenario", expresó Ignacio Elizalde.

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