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Palco de Prensa
Miércoles 22 Junio 2016

Por : Gilberto LAVENANT

La renuncia del sonorense Manlio Fabio Beltrones, a la dirigencia nacional del PRI, impactó a propios y extraños.

Pero cabe advertir que en política, no es precisamente lo que parece. Todo debe considerarse, conforme al contexto.

Las diversas interpretaciones que pueden darse a los hechos políticos, se conocen como lecturas políticas.

Es interesante observar, que la renuncia se da, luego de la estrepitosa derrota electoral del priísmo, apenas el pasado domingo 5 de junio. El PRI perdió 7 de las 12 gubernaturas en juego.

Como dirigente, es obvio que la gente del Presidente pretenda achacarle las derrotas, pero aclara que el resultado hubiese sido el mismo, aunque distintos los candidatos.

Enormes expectativas generó su llegada a dicho cargo partidista, apenas en agosto de 2015. Sin ser parte del equipo mexiquense del Presidente Enrique Peña Nieto, su arribo fue como un reconocimiento a su capacidad de operador político, pues logró sacar las reformas estructurales. A jirones y jalones, pero salieron.

Con apenas 10 meses en el cargo, es evidente que se cansó de tratar de sacar el buey de la barranca. Le pasó con el Presidente Peña Nieto, lo del teléfono descompuesto. El PRI recomendaba una cosa y el gobierno hacia otra.

Su frustración principal, no lograr que el crecimiento económico, sus resultados se reflejaran en los bolsillos de la gente, reduciendo la agraviante pobreza y desigualdad de los mexicanos, según su discurso inaugural.

En materia de macroeconómía, se dice que México va muy bien. Pero en cuanto a la microeconomía, los mexicanos cada día están peor. No alcanzan a palpar el beneficio de las reformas estructurales.

Y el problema es que, no solamente no llegan los supuestos beneficios, sino que se agudizan las condiciones que generan pobreza. Incrementos de precios, reajustes de personal en el gobierno, acciones drásticas, que pulverizaron el voto corporativo.

Por si fuese poco, días antes de los comicios, el Presidente Peña Nieto, presenta iniciativa de reforma constitucional, para permitir los matrimonios igualitarios o entre homosexuales, lo que generó un movimiento nacional de todas las iglesias, pero en su contra.

Es más que absurdo, que en lugar de procurar el bienestar de la familia mexicana, atente contra su integridad, al tratar de legalizar uniones entre personas del mismo sexo, bajo la forma de matrimonio y el permitir adopciones por parte de estos.

Nadie desconoce, las aspiraciones presidenciales de Beltrones. Pero en la posición en la que se encontraba, le estaba resultando contraproducente. Tenía que pagar, los platos que rompía el Presidente Peña Nieto.

Todo indica que esa era la intención, bajarle los bonos, para abrirle el camino a quien será el candidato del Presidente. Beltrones tuvo que decirle a Peña Nieto : "este juego, yo no lo juego".

En resumen, el PRI se quedó sin dirigente nacional y el Presidente Peña Nieto perdió a su principal operador político. A dos años de distancia de las elecciones presidenciales, Beltrones se apunta en el número uno de los aspirantes a la candidatura priísta. Es obvio que recordó aquello de que no se puede estar en misa y andar en la procesión.

Lo que no se puede ocultar, es que la sucesión presidencial se llevará a cabo en condiciones catastróficas para el país. Se ve sumamente difícil el cierre de la administración de Peña Nieto. Más aún, sin su operador político.
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