banner-caliente

3erinforme

foto-robertos

 
 
Plaza Cívica
Estados Unidos está muy enojado, y ese enojo está para quedarse. La desolación en las
zonas rurales estadounidenses debido a la mudanza del sector manufacturero, así
como el exacerbado multiculturalismo derivado de la inmigración masiva,
representan dos problemas estructurales mayúsculos que auguran la permanente
súper-polarización de la súper-potencia. La vecindad entre México y EUA, la asimetría
de poder entre ambas naciones y nuestro papel en la historia de ese enojo por el
TLCAN y la inmigración mexicana debería de hacernos más prudentes respecto de
nuestras perspectivas comerciales con el vecino país del norte. La renegociación del
TLCAN y la reciente amenaza de imponernos un arancel general probablemente serán
parte de una historia que se seguirá desarrollando en ese sentido.
 
El TLCAN se firmó durante los noventas con un Estados Unidos victorioso de la Guerra
Fría, quien se asumía como la súper-potencia mundial y se encontraba finalmente de
buenos ánimos. El esfuerzo de México por pertenecer a un acuerdo comercial
inicialmente pensado solo para Estados Unidos y Canadá, así como el cambio del
modelo económico de uno de sustitución de importaciones a uno de exportaciones,
fueron pasos en la dirección correcta. Sin embargo, la firma del TLCAN estuvo
precedida de una ingenuidad que nos llevó a un gran error. La ingenuidad consistió en
creer que estrechar lazos comerciales nos abriría casi automáticamente el camino a la
modernidad; el error producto de esa ingenuidad estribó en no continuar
desarrollando nuestro Estado. Mucho se pudo haber hecho en ese sentido, pero no se
hizo: desde temas ad hoc como organismos reguladores autónomos y tribunales
especializados, coordinación entre carreras técnicas/universitarias y mercado laboral,
y apoyos estatales para que PYMES se insertasen en cadenas de valor productivo,
hasta aquellos mayores como recaudación fiscal, inversión pública y combate a la
corrupción.
 
La calma de EUA ha terminado: ahora tienen a un creciente rival en China, existe una
ascendente multipolaridad a nivel mundial y la extrema-derecha ha llegado a la Casa
Blanca. Aunque ya se ha reconocido la ingenuidad en las expectativas del TLCAN y
México ha avanzado en algunos aspectos de fortalecimiento institucional, éstos no han
sido suficientes para consolidar al Estado mexicano. Las circunstancias mundiales y en
la relación bilateral amenazan con rebasarnos, como ahora ha quedado claro con la
bomba que representa la amenaza de imposición de aranceles.
 
La vociferación trumpista en ese sentido tiene básicamente cuatro raíces: los factores
estructurales en la política estadounidense ya comentados (libre comercio y
multiculturalismo), la aproximación de las elecciones presidenciales estadounidenses
(por primera vez Trump amenaza repercusiones comerciales por temas migratorios),
el incremento del flujo de inmigrantes centroamericanos (hay una crisis económica,
social y ecológica en CA), y la decisión del presidente de abrir nuestra frontera sur
(visas humanitarias, de trabajo y decremento de deportaciones). Las primeras tres
raíces están en alguna medida para quedarse, y la cuarta resultó de gran ingenuidad
teniendo en cuenta el historial trumpista y las realidades de la inmigración. Sin
embargo, la reversión en las políticas del presidente mexicano, la carta enviada a
Trump y el trabajo realizado por el canciller Ebrard para desarrollar proyectos de
inversión en CA apuntan finalmente en el camino correcto.
 
Más allá de los acontecimientos políticos recientes, lo que no se puede perder de vista
es que se comienza a desarrollar un película que no augura un futuro promisorio en
las relaciones comerciales entre EUA y México (y el mundo): la elección de un
presidente estadounidense con un fuerte discurso anti-TLCAN, la renegociación de
éste en un sentido mercantilista, la amenaza de imponer un arancel general al país, y
finalmente un partido republicano y otro demócrata cuyo escepticismo respecto del
comercio internacional crecen. Los tiempos que daban por sentado el libre comercio
han terminado, y México debe de estar planeando.
 
www.plaza-civica.com @FernandoNGE
Modificado por última vez en Miércoles, 05 Junio 2019
Visto 78 veces
Valora este artículo
(1 Voto)