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Plaza Cívica
Las elecciones que están por celebrarse serán históricas por diversas razones, ya sea
por su magnitud o el inicio de la reelección. Sin embargo, hay una tercera razón que
las hará verdaderamente únicas, y es la cantidad de jóvenes que acudirán a las urnas,
la totalidad de la llamada “generación millennial” mexicana. Y a estas alturas, los
jóvenes mexicanos ya tienen/tenemos algunas tendencias políticas claras.
 
Los millennials son individuos nacidos básicamente entre 1980 - 2000, una generación
que empieza a acariciar los puestos de liderazgo. Si generaciones pasadas fueron
definidas por depresiones económicas, conflagraciones mundiales y crecimiento
económico (entre otras), los millennials serán definidos fundamentalmente por dos
importantes acontecimientos: la Gran Recesión de 2009 y la globalización. El primer
evento ha traído oportunidades económicas perdidas, y el segundo ha ocasionado
aumento en la riqueza, acrecentada desigualdad y mayor consciencia nacional (el
fallecido politólogo Samuel Huntington diría que la globalización traería un
fortalecimiento de las identidades nacionales al estar los países en mayor contacto con
otras culturas).
 
Se dice que los millennials son una generación vanidosa (redes sociales), floja (por la
riqueza acumulada de sus padres) y autocomplaciente; algunos nos llaman la
generación del “yo, yo, yo”. Lo seguro es que será le generación más preparada en la
historia humana, que tendrá muchas expectativas, y que muy probablemente no
podrán ser satisfechas por las coyunturas comentadas. Lo anterior comienza a revelar
algunos rasgos generacionales: la tendencia hacia lo anti-sistema, el autoritarismo, el
nacionalismo. El primer millennial en liderar un país, el primer ministro austriaco
Sebastian Kurz (31 años) pertenece al tradicional partido conservador y formó
gobierno con un partido con raíces nazis; los partidos de extrema derecha/izquierda
en diversos países europeos tienen una importante base de voto en los jóvenes y,
 
recordemos, Emmanuel Macron fue la tercera opción entre los millennials franceses
(antes votaron por Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon). Igualmente, ante sus ojos la
democracia pierde encanto y aumenta el autoritarismo como opción válida (ver la
Encuesta Mundial de Valores); el mismo fenómeno ocurre en algunas partes de Asia.
Neil Howe, reconocido historiador y estudioso de cambios generacionales, comenta:
“…la generación millennial en todo el mundo es un partidismo menos convencional
que un alejamiento del centro liberal y democrático. Además, su objetivo es diferente
al de sus propios padres (Boomer y Xer) en su juventud. No quieren destrozar el
sistema y liberar al individuo. Quieren reconstruir y fortalecer el sistema para que
pueda proteger y cuidar al individuo”.
 
En México, los millennials componen alrededor del 40% del padrón electoral y
claramente se inclinan por el candidato con las tendencias más anti-sistema,
autoritarias y nacionalistas: Andrés Manuel López Obrador. La reciente encuesta del
periódico Reforma es clara: las intenciones de voto para AMLO son más elevadas entre
jóvenes y universitarios (43% entre las personas de 18 a 29 años; 38% entre aquéllos
de 30 a 49 años; 43% entre quienes tienen estudios de preparatoria, y 50% con
estudios universitarios). Si solo en lo que va del sexenio han caído los salarios de los
mexicanos con licenciatura en un 20%, y en aquéllos con posgrado en un 28% (fuente:
UIA), con el agregado de que tienes en el poder al “sistema”, es decir, a un partido de
antaño que fue incapaz de reinventarse, a una generación nueva de priistas que
resultaron más podridos que sus antecesores, y a un Presidente con las formas
acartonadas del pasado, entonces las preferencias se explican solas.
 
Los políticos tienen y tendrán el gran reto de satisfacer a una generación de gran
preparación, con enorme consciencia, y grandes expectativas. Los millennials tienen
razón en su idea de lo que debería ser, pero el contexto actual los ha orillado al
hartazgo, a votar por opciones extremas. Y parece ser que México no será la
excepción.
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