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Plaza Cívica

Los más recientes resultados en materia de combate a la pobreza y desigualdad se han presentado y son, cuando mucho, mixtos en el corto plazo, y lamentables en el largo. A pesar de los enormes recursos invertidos, la sociedad mexicana se encuentra en una indigencia estancada, y la familiaridad y el reiterado uso de palabras como "limosna" y "propina" son prueba perfecto de ello.

Primero, la pobreza. De acuerdo al nuevo estudio "Evolución de la pobreza 2010 - 2016" de CONEVAL, en el actual sexenio ha habido un incremento de la pobreza en 70 mil mexicanos (53.4 millones en total), y una disminución de la pobreza extrema en 22.4% (7.6 millones en total). Estancamiento en el primer caso, avance en el segundo. Dinero hay para combatir la pobreza, pero también obstáculos: que recientemente nos hayamos enterado del caso #LaEstafaMaestra, donde SEDESOL - BANOBRAS - PEMEX desviaron 7 mil 670 millones de pesos (parte de esos recursos iban dirigidos a la Cruzada Nacional contra el Hambre), o que solo en 2016 el Estado de México no haya comprobado 921 millones de pesos destinados al Seguro Popular (sucede en muchos estados), nos habla del problema estructural que representa la corrupción para combatirla. Y esto se agrava aún más cuando, por primera vez, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2016 (ENIGH - INEGI) preguntó a los mexicanos si habían tenido impedimentos para satisfacer sus necesidades de alimentación. ¿Resultados? Poco más de 16 millones de hogares dijeron "sí", y poco más de 1 millón de éstos dijeron haber hecho algo para conseguir comida que hubieran preferido no hacer... como pedir limosna.

Segundo, la desigualdad. Los ingresos aumentaron en términos reales 2.1% entre 2014 - 2016, pero aún se encuentran debajo de aquéllos de 2008. En el país hay básicamente un consenso entre expertos sobre la factibilidad de subir los salarios; la corrupción también juega su papel en impedirlo. Dos de los principales líderes sindicales de EUA y Canadá recientemente escribieron un artículo en el New York Times, defendiendo el TLCAN pero advirtiendo: "Los salarios mexicanos se han estancado en términos reales desde que NAFTA fue promulgada en 1994... Las normas laborales siguen siendo sombrías, ya que a los trabajadores mexicanos se les impide ejercer sus derechos y negociar por mejores salarios y condiciones de trabajo. El gobierno, los empleadores y el principal sindicato mexicano de trabajadores del automóvil, la Confederación de Trabajadores Mexicanos, frecuentemente colaboran para mantener un sistema de "contratos de protección" sin el consentimiento de los trabajadores... México aún tiene que desarrollar un movimiento sindical libre y democrático, y eso es el corazón del problema". Pero al preguntarle al secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, sobre los bajos salarios, contestó: "...los trabajadores ganan más... son gente que tiene un empleo asegurado en propinas. Los dan de alta con un salario mínimo, pero su ingreso es mayor. Fundamentalmente son en gasolineras, restaurantes y áreas donde la propina tiene un valor casi del doble del salario". Claro: basta ver la guía de viaje "Condé Nast Traveler", en su sección de propinas, para darse cuenta que México tiene una de las listas más largas donde se recomienda... dar propina.

Números más, números menos, lo importante aquí es el cuadro de largo plazo del país: en los últimos 25 años, la pobreza se ha mantenido tercamente igual, la pobreza extrema ha efectivamente disminuido, y el ingreso se encuentra obstinadamente plano. El dinero de los mexicanos más ricos no llega para ayudar a sus compatriotas más pobres, y algunos de los mexicanos más poderosos no quieren pagarle justamente a sus compatriotas más desprotegidos. La corrupción: por ella, estamos atrapados en el tiempo, y es un tiempo miserable. Y sin embargo, y de corazón, feliz 16 de septiembre compatriota.

www.plaza-civica.com @FernandoNGE

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