SITT300x100-06

BnBcCrece380x250

Banner-Seguro-Me-Divierto-200x200

Plaza Cívica

La inseguridad es hoy el gran problema nacional, y también el gran pendiente nacional. Un grave lastre que no hemos resuelto definitivamente, basta leer una de las grandes novelas mexicanas escrita por uno de los grandes mexicanos para darnos cuenta desafortunadamente de ello.

Ignacio Manuel Altamirano nació en 1834 en el seno de una familia indígena en Guerrero. A pesar de las adversas condiciones, terminó por recibir una alta educación, peleó del lado liberal en la Guerra de Reforma y la Intervención francesa, escribió algunas de las más destacadas obras de la literatura mexicana, y sentó las bases de instituciones nacionales. Su novela El Zarco habla del serio problema de inseguridad por el que atravesaba el México de aquéllos tiempos, desarrollándose la historia en Tierra Caliente -una de las zonas más conflictivas hasta hoy- y en el contexto del fin de la Guerra de Reforma (1857 - 1860). Y vale la pena citarlo.

Apenas leyendo el segundo capítulo del libro -llamado El Terror- empezamos a observar los paralelismos del México de ayer con el de hoy en materia de inseguridad. Nos dice el autor: "El carácter de aquéllos plateados (tal era el nombre que se daba a los bandidos de esa época) fue una cosa extraordinaria y excepcional, una explosión de vicio, crueldad y de infamia que no se había visto jamás en México". Y solo vamos empezando.

Hablando de los plateados, el autor nos dice más adelante: "Además, hay que advertir que los plateados contaban siempre con muchos cómplices y emisarios dentro de las poblaciones y de las haciendas, y que las pobres autoridades, acobardadas por falta de elementos de defensa, se veían obligadas, cuando llegaba la ocasión, a entrar en transacciones con ellos, contentándose con ocultarse o con huir para salvar la vida". El crimen organizados se sigue desplazando en parte por la protección de una población comprada, y seguimos arrastrando el problema de la falta de policías, razón por la cual han tenido que intervenir unas Fuerzas Armadas que ayer estaban ocupadas combatiendo guerras civiles e intervenciones extranjeras, y que afortunadamente hoy no lo están. Vaya, no hemos terminado de construir las instituciones necesarias para darle seguridad a nuestros ciudadanos.

El autor continúa: "Los bandidos, envalentonados en esta situación, fiados en la dificultad que tenía el gobierno para perseguirlos, ocupado como estaba en combatir la guerra civil, se habían organizado en grandes partidas... y así recorrían impunemente toda la comarca, viviendo sobre el país, imponiendo fuertes contribuciones a las haciendas y a los pueblos, estableciendo por su cuenta peajes en los caminos y poniendo en práctica todos los días, el plagio... Este crimen, que más de una vez ha sembrado el terror en México...". El problema de la impunidad, la extorsión, el secuestro, seguidas de la palabra "terror". En pleno siglo XXI seguimos teniendo la necesidad de organizaciones de la sociedad civil con nombres como "Alto al Secuestro".

Y podríamos seguir: se habla de operativos gubernamentales espectaculares pero sin resultados, de la justicia otorgada sólo a los pudientes, de la necesidad de grupos ciudadanos armados. Aún así, debemos recordar que México no siempre ha estado plagado de inseguridad. Durante las últimas décadas del siglo XX ésta disminuyó de manera notable, alcanzando el mínimo de 8 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2007. Y sin embargo, hemos dado un terrible retroceso. Ignacio Manuel Altamirano se refiere a los criminales como "...espantosos bandidos que fueron la calamidad y la deshonra de nuestro país." El actual secretario de la defensa, Gral. Salvador Cienfuegos Zepeda, los llamó "cobardes delincuentes" y "apátridas" en pleno S. XXI. ¿Qué pensaría de la inseguridad de hoy Ignacio Manuel Altamirano, en un país que tanto quiso y por el que tanto luchó?

www.plaza-civica.com @FernandoNGE

Visto 28 veces
Valora este artículo
(1 Voto)