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Plaza Cívica

En tiempos de luchas políticas sumamente trascendentales para el país, de manera repetida hacemos referencia a las virtudes de aquellos que están a favor de causas que resultan claramente benéficas -honesto, comprometido, inteligente- y a los vicios de aquellos que están en su contra -corrupto, inconsciente, ignorante- (el caso del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) es un ejemplo paradigmático en México). Sin embargo, poco hacemos referencia a una virtud que resulta igualmente imprescindible para entender la energía y motivación que impulsan a algunos para luchar a favor de estas causas en la dura arena pública: el patriotismo.

"Patriotismo" definido por la Real Academia Española (RAE) como "amor a la patria" y/o "sentimiento y conducta propios del patriota". "Patria" es asimismo definida como "tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos". Un sentimiento comunitario tan natural en el ser humano y semejante a aquel de la familia: de la misma manera que en la familia hay lazos de sangre, se procura con reuniones e historias familiares y resulta imprescindible para el sano desarrollo personal, de la misma manera en la patria hay lazos étnicos, se procura con celebraciones públicas e historias comunitarias y resulta imprescindible para el sano desarrollo de un país, o patria. Las virtudes del patriotismo las podemos ver en un ejemplo internacional y uno nacional.

John Sidney McCain III es un senador norteamericano republicano. Hijo de una larga familia de militares norteamericanos, se graduó de la elitista Academia Naval de Estados Unidos y sirvió en la guerra de Vietnam. Capturado y seriamente herido, al advertir los vietnamitas de quién se trataba le dieron la oportunidad de liberarlo. En un insólito caso de valentía y liderazgo, rechazó tal lujo al no haberle sido ofrecido al resto de los soldados estadounidenses capturados para continuar así prisionero por alrededor de seis años y en unas muy duras condiciones. Ese patriotismo lo ha desplegado hoy en día al ser uno de los legisladores que más duramente ha cuestionado y criticado la presidencia de Donald Trump, y en claro contraste con sus pares republicanos. En una situación excepcional y de claro daño para Estados Unidos, ha hecho al lado intereses particulares y de partido, y tomado una posición clara a favor de los intereses de su país.

Hoy en día podemos igualmente ver ejemplos de patriotismo en México ante un tema que resulta también sumamente dañino para el país: la corrupción. Juan Pardinas, director general del Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO), es hoy por hoy uno de los líderes de la sociedad civil mexicana que más fuertemente ha pugnado por una serie de reformas que claramente afectan el statu quo nacional, especialmente en el tema de la corrupción (y claro, fue uno de los espiados en el caso #GobiernoEspia). Su consciencia nacional queda clara al escucharlo hablar, ya que algunas de las palabras que más pronuncia son "ciudadano" (y los verdaderos ciudadanos tienen consciencia cívica), "la República" (refiriéndose al país), y "México". Uno no necesita ser psicólogo para saber que una de sus motivaciones para participar tan activamente en los asuntos públicos del país y del lado más difícil es su patriotismo.

El patriotismo es una de las principales fuerzas motrices de la historia, de la buena historia. Es la que construye países y eleva la calidad de vida de sus habitantes, la que incentiva el surgimiento de liderazgos en momentos de peligro nacionales y, como diría el estudioso del nacionalismo Benedict Anderson, es el gran incentivo para la participación en los asuntos públicos de todo país. Si queremos seguir construyendo a México y transformarlo en una nación de primer mundo de una vez por todas, necesitamos patriotas.

www.plaza-civica.com @FernandoNGE

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