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Plaza Cívica

En los días pasados el país, y el mundo, se enteraron de otro escándalo mayúsculo que envuelve al gobierno de Enrique Peña Nieto, resumido en el hashtag #GobiernoEspia. Ya sea por acción u omisión, diligencia o negligencia, la actual administración se vuelve a encontrar en el centro de un suceso que nuevamente afecta dos áreas que resultan fundamentales para cualquier país que aspire a la civilización en su concepto de progreso avanzado: estado de derecho y democracia.

Los detalles del caso #GobiernoEspia han sido comentados ampliamente, por lo que no habremos de repetirlos. Aunque no existe prueba fehaciente de que efectivamente fue el gobierno de Enrique Peña Nieto el autor del espionaje, todo apunta a que sí fue el gobierno mexicano -en términos más amplios- quien lo realizó. Partiendo de esto, vale la pena comentar sobre lo que básicamente es "una raya más al tigre" pintada por la actual administración y que afecta severamente al país.

#GobiernoEspia representa un serio perjuicio al estado de derecho en un país cuyo histórico talón de Aquiles ha sido precisamente ese. Comprensible que las complejas circunstancias de México hagan imposible hacer cumplir la ley en una diversidad de temas de la noche a la mañana, pero incomprensible que desde las más altas esferas de poder del gobierno mexicano se viole la ley, de una manera tan abusiva y sistemática. Y digo "gobierno mexicano" porque el software utilizado solo se vende a gobiernos, la empresa que lo desarrolló aceptó habérselo vendido al gobierno mexicano, y quienes lo adquirieron fueron la SEDENA, PGR y CISEN; menciono "viole la ley" porque las intervenciones se llevaron a cabo sin orden judicial alguna; es "abusiva" porque los mensajes de texto escritos son un exceso, y más aún al involucrar a familiares y menores de edad de las personas objetivo; y "sistemática" porque ya han sido muchos los escándalos de espionaje que le han explotado a la actual administración.
#GobiernoEspia representa igualmente un ataque a nuestra democracia porque las víctimas han sido periodistas y activistas sociales, precisamente quienes han ayudado a fortalecerla. En un país donde el régimen democrático se implantó en condiciones de pobreza y desigualdad, y sin instituciones sólidas que hiciesen cumplir la ley en todo tema, todo momento y todo lugar, una parte importante de las élites políticas y económicas han visto un enorme incentivo para llegar al poder y acumular riqueza a través de prácticas muy dañinas para nuestra sociedad. Como ha sido muy difícil que esas mismas élites se corrijan a sí mismas ante el atractivo de "a mar revuelto, ganancia de pescadores" (el país es, claramente, el mar revuelto, y las élites son, claramente, los pescadores), se ha necesitado que desde afuera de las estructuras gubernamentales se luche para enderezar mucho de lo que está chueco. ¿Y quiénes han encabezado esas luchas? El llamado cuarto poder, que son los medios de comunicación, y al que podríamos denominar como el quinto poder, que son las organizaciones de la sociedad civil... precisamente quienes han sido espiados.

Todo indica que el actual gobierno mexicano no sabe mucho de política e historia, ya que de ser así sabría que las instituciones que están siendo mermadas son las que necesita el país para alcanzar el desarrollo, y que el saboteo a la etapa histórica en la que se encuentra México no fructificará. En el país vecino del norte, la democracia llegó igualmente antes que muchas instituciones, y los problemas que esto trajo fueron en gran parte corregidos por los medios de comunicación y la sociedad civil. En una medida importante, eso es lo que vemos hoy en México. En EUA tuvieron éxito y recuerdan a quienes disputaron un status quo dañino, y a quienes se opusieron. En México, también debemos de tener éxito, y también recordaremos.

www.plaza-civica.com @FernandoNGE

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