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Tijuana.- De los cinco regidores que pidieron licencia para separarse del Cabildo en el XXII Ayuntamiento de la ciudad, José Cañada, del Partido del Trabajo, Héctor Riveros del Partido Estatal de Baja California, Luis Felipe Ledezma, quien apenas conformó el Partido Peninsular de las Californias, Omar Sarabia del Partido de la Revolución Democrática y el priista Francisco Javier Hernández Vera, tres ya están de vuelta.

Cañada, Ledezma, Sarabia y Hernández Vera ya pueden ser localizados en la oficina que desdeñaron por su apetito electoral y volverán a cobrar su sueldo y a reponerse de los gastos de la pasada campaña política. Por situaciones como esta es que insistimos en que se quedó corta la más reciente Reforma Electoral, pues quienes se separan de un cargo de elección popular deben abandonar el puesto sí es que pretenden ir en busca de otra posición.

Lo mismo sucedió con la diputada Laura Torres que se separó del cargo que fue electa para ir a buscar la alcaldía de Playas de Rosarito y tras perder la elección regresa muy campante y como si nada hubiera pasado. Si bien es cierto la Ley lo permite, no es bien visto por muchos que incluso afirman que debe replantearse la llamada Ley Antichapulín que se derogó cuando Jorge Hank Rhon era alcalde y se encapricho con postularse para gobernador.

Por cierto, René Mendivil al solicitar licencia para contender y perder la alcaldía de Tijuana dejó, como dicen por ahí, temblando las partidas que se le asignaron para gasto social y los módulos que por Ley debe mantener abiertos para atender las necesidades de la gente de tal suerte que quienes se acercan a su suplente diputado Rafael Flores García se topan con un rotundo "no hay recursos", pero claro, no se dice en que se gastaron los 250 mil pesos mensuales que recibe cada diputado para este rubro.

Cambiando de tema, un hecho innegable en Tijuana es la falta de cultura de respeto a los peatones, pero también es notorio que el gobierno de la ciudad encabezado por Jorge Astiazarán Orcí le importa un comino el tema.

Aunque la Ley señala como obligatorias las rampas para el despalazamiento de las personas con discapacidad estas no son respetadas ni por sus propios agentes del orden, además de que en cada cruce de personas deben estar claramente marcadas las llamadas líneas de cebra en color amarillo, con una línea blanca que es dónde debe hacer alto el automovilista.

El problema es que en Tijuana esas líneas ya no se ven y no son respetadas por nadie o como en la Zona del Río frente a la Plaza Río en la que están marcadas por donde no se puede cruzar porque el camellón central tiene una reja de protección.

Ojalá y la Dirección de Servicios Públicos Municipales deje de preocuparse más por vecinos que le reportan basura en los predios donde habrá actos políticos y se dedique a pintar no sólo las líneas de cruce peatonal sino también los carriles de circulación porque ya no existen, se borraron en casi todas las vialidades de la ciudad. ¿O también querrán licitar esa obra para ganarse una feria como sucedió con las luminarias?

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