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Plaza Cívica
El presidente de la República ha implementado una austeridad nacional que rima con
depauperación nacional. Este camino inevitablemente termina con el rompimiento
tanto de la economía como del Estado mexicano. Aunque sin duda hay abusos que
mucho indignan y deben ser combatidos, finalmente resulta un mito que hay un
exceso de gasto y un exceso de gobierno en el país. El problema radica, precisamente,
en lo contrario. Y un respetado estudio en este sentido es muestra de ello.Cada dos años la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE) publica un reporte sobre la condición de los gobiernos en sus países


miembros, denominado Government at a Glance o Gobierno en un Vistazo;
recientemente se publicó el último estudio realizado en 2019. Aunque los indicadores
son diversos, vale la pena centrarnos en dos -finanzas públicas y economía, y empleo
público- para ver el estado del país en estos aspectos y posteriormente compararnos
con la media de los países que conforman la OCDE, los cuales tienden a ser naciones
desarrolladas.Después de las crisis económicas nacionales de 1976, 1982 y 1994 los mexicanos
aprendimos a no vivir más allá de nuestros medios, y la estabilidad macroeconómica
ininterrumpida es un fiel reflejo de ello. Nuestro balance fiscal para 2017 como
porcentaje del PIB fue de -2.6%, es decir, un déficit pequeño, probablemente deseable,
y sin duda manejable; en este sentido, el déficit medio de los países de la OCDE fue de
-2.2%. Por otra parte, la deuda bruta del país fue de 53.1%, mientras que la media de
la OCDE fue de 110.3%. Muchos países desarrollados ya desearían tener los bajos
niveles de deuda que tenemos en México, especialmente aquellos del sur latino
europeo. Hasta aquí todo bien.El problema del país se encuentra en los rubros de gasto e inversión. México
efectivamente no vive más allá de sus medios, pero sus medios son escasos porque no
recauda. El gasto gubernamental para 2017 como porcentaje del PIB fue de 26.3%,
cuando la media en la OCDE es de 40.4%. Asimismo, la inversión gubernamental fue
de 1.7%, mientras que la media en la OCDE fue de 3.1%. A lo anterior hay que agregar
el problema del mal gasto público ante los diversos vacíos que hay en la ley, una
inversión pública sumamente ineficiente ante los proyectos de Dos Bocas, Santa Lucía
y el Tren Maya, y la falta de inversión privada ante la incertidumbre derivada de las
acciones erráticas del presidente. Y entonces volteamos al estado del servicio público
en México, y el cuadro nacional se torna aún más preocupante.La virtual guerra que está librando el presidente contra la burocracia mexicana bajo la
llamada “austeridad republicana” solo promete volver al país aún más disfuncional.
Dos rubros en este sentido lo dejan más que claro. El primero es el empleo en el
gobierno -local y federal- como porcentaje del empleo total del país: mientras que
en México el 14% trabaja para el Estado, la media en la OCDE es de 17.7%. El segundo
es el porcentaje de los servidores públicos del gobierno central que pertenecen al
servicio profesional de carrera: mientras que en México solo el 5.4% está inscrito, la
media en la OCDE es de 68%. Es decir, no tenemos exceso de burócratas pero sí
tenemos una importante falta de profesionalización burocrática. En lo que va del
presente gobierno, casi 1 de cada 3 servidores públicos pertenecientes al Servicio
Profesional de Carrera (SPC) han salido (“Dejan gobierno 1 de cada 3 funcionarios de
carrera”, Reforma, 04/02/20). Cabe destacar que estos son trabajadores de confianza,
algunos de los mejores cuadros que tiene el país.Bajo el actual gobierno federal no hay responsabilidad económica, como se desea
aparentar, sino una gran irresponsabilidad económica y política al recetarle al país
una sobriedad religiosa personal que nos está llevando a la inanición y que promete
terminar con la depauperación nacional.www.plaza-civica.com @FernandoNGE

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