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Por.- Alfredo Calva
 
 
Es increíble el salto extremo que realizó en cuestión de días el presidente
Andrés Manuel López Obrador, al pasar del anuncio de una acción
ejecutada por su administración, que le fue aplaudida por todos los
mexicanos, a una repulsa en contra de su gobierno por ciudadanos de
nueve estados del país, autogenerándose así, su primer crisis
gubernamental.
Fue apenas el pasado 27 de diciembre, cuando López Obrador en su
conferencia mañanera daba a conocer su estrategia de combate a los
huachicoleros, inclusive informó, que las primeras acciones con el cierre
de ductos y toma de instalaciones para la vigilancia de los combustibles
por parte de las fuerzas armadas, su administración había puesto en
prisión preventiva a tres funcionarios de Pemex.
Agregó con una amplia sonrisa, que su gobierno iría con todo en contra de
los delincuentes dedicados al robo de combustibles a la paraestatal,
sustracción ilegal que representaba para las arcas del gobierno una
pérdida de 65 mil millones de pesos, y fue mas allá, dejo en claro que, el
robo a los ductos solo representaba el 20 por ciento del total de los
carburantes hurtados, que el grueso del ilícito lo ejecutaban personal de
Pemex.
Hemos señalado en este espacio, que el robo de carburantes no es nuevo
en este país, durante décadas se ha registrado este hurto y quienes
primero lo realizaron, los primeros huachicoleros, fueron los trabajadores
y funcionarios de Petróleos Mexicanos.
Durante años, especialmente los que se encuentran en el área de
distribución, han armado su gavilla de bandoleros, haciendo del latrocinio
de gasolina y diésel una constante de corrupción que representa para
quienes la realizan una inmensa entrada de dinero ilegal, socavando en
gran medida el patrimonio de la paraestatal sin consecuencia alguna, ya
 
que lo realizaban con descarada libertad y sin rubor alguno, dos
constantes que solo se pueden tener con el consentimiento y colusión de
los altos directivos y de los titulares del ejecutivo.
Hasta ese nivel la cacareada estrategia de López Obrador era aplaudida
por los mexicanos que ya están hartos de la corrupción y saqueo que han
hecho durante décadas funcionarios y empleados de la paraestatal, y que
en los últimos años se le sumaron los delincuentes comunes llamados
huachicoleros.
Sin embargo, solo transcurrieron unas horas y los ciudadanos de siete
estados, inicialmente, se percataron de la estupidez cometida en la
logística implementada por el presidente y sus subordinados titulares de
la Secretaria de Energía y Pemex, Roció Nahle y Octavio Romero Oropeza,
respectivamente, triada que por su cabecita danzó la brillante idea de que,
si no hay combustibles, no hay robos, y sin medir consecuencias cerraron
los ductos y se jodieron en los consumidores.
No pensaron (obvio es) en que cerrar las válvulas no es la forma más
eficiente de combatir un problema que es bastante complejo, el
desabasto que han generado ha afectado a la cadena productiva de nueve
estados y ya va el déficit sobre el estado de México y de ahí a la Ciudad de
México es cuestión de horas.
Y lo delicado del asunto es, que de la estulticia ahora transitan hacia la
imbecilidad, ya que inobservaron el pequeño detalle de que el transporte
de los carburantes a través de los ductos representa el 85 por ciento del
consumo en el país, y que no cuentan con las pipas suficientes que
alcancen para satisfacer el suministro a las gasolinerías.
Eso sí, ya presume López Obrador el ahorro de 2500 millones de pesos,
que han tenido con el cierre de los ductos y por ende se ha evitado el robo
de combustibles, sin embargo, y sin pretender dañar la alegría
presidencial, ese ahorro hay que cotejarlo con la perdida económica que
se ha tenido en las entidades en las que existe el desabasto de
combustibles.
De continuar esta crisis de hidrocarburos generada por el gobierno
federal, con base en un sano y legitimo deseo de combatir un ilícito, pero
llevada a efecto con ineptitud e incapacidad, va a terminar resultando que
el caldo saldrá más caro, que las albóndigas.
 
Y, desecho la teoría que circula en los corredores políticos nacionales, en
la que se señala que, la crisis fue generada de manera intencional por
parte de López Obrador, para favorecer a la empresa de transporte de
combustibles, en la que es socia la esposa del Secretario de
Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriu.
 
Y mientras tanto….
Sigue sorprendiendo la falta de acciones del INAMI en contra de los
migrantes belicosos, que son un riesgo para la estabilidad y seguridad de
los residentes de las ciudades fronterizas.
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