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Mencionamos en la entrega anterior, el genoma arcaico y autoritario del
priísmo con el cual fue parido políticamente Andrés Manuel López Obrador,
mejor conocido por todos, como el Peje, salió a relucir a plenitud, durante 18
años solo mostró pinceladas de ello, a raíz del triunfo obtenido en las urnas el
pasado primero de Julio, lo ha llevado a realizar a través de una actividad
política post electoral acelerada, la integración de las estructuras de poder y
control de lo que será su monarquía los próximos seis años.
Para un personaje emanado del más rancio priísmo como lo es el famoso
Peje, el control político y financiero no se comparten ni se delegan, y para
ello, debe integrar y poner en operación estructuras que le permitan ejercer
esa autoridad monárquica y vertical que hizo famosa el PRI de los años
sesentas y setentas, sin contrapesos ni cortapisas, ese, en el que solo se
escuchaba y se obedecía una sola voz, la del presidente en turno.
Es fundamental para ello contar con los mecanismos que le garanticen tener
el mando y control absoluto del gobierno, el primero de ellos señalamos, la
designación de los coordinadores de desarrollo social que implantará en cada
una de las entidades federativas y la ciudad de México, lo que ha reserva de
conocer oficialmente las facultades y alcances de estas figuras, se vislumbra
en estas designaciones la soterrada injerencia en la autonomía y control
político en los estados y la ciudad de México.
Y, para mantener ese poder político y tener la fuerza coercitiva de su
gobierno ante cualquier entidad, ha dado a conocer el diseño, integración y
operación de una súper secretaria cuyo nombre aún no ha definido, pero que
de entrada, si es de llamar poderosamente la atención y preocupación de
todos los sectores sociales del país, ya que en ella piensa el Peje aglutinar a
 
varias dependencias dedicadas al combate de la criminalidad y de protección
civil, cuyo administrador, que no jefe, será Alfonso Durazo.
El Peje sacará de la Secretaria de Gobernación las áreas de la policía federal,
que estólidamente el peñismo integró a esa dependencia, el sistema de
inteligencia civil, el CISEN, y lo relacionado a todo lo de protección civil. De la
Secretaria de Hacienda, retirará la dependencia responsable actualmente y
creada en el 2004, la Unidad de Inteligencia Financiera y que es coadyuvante
de la PGR en la prevención y combate a los delitos de operaciones con
recursos de procedencia ilícita, en especial, a los cárteles de la droga y contra
el terrorismo.
Bajo el argumento de sus promesas de campaña, el Peje aglutina la fuerza
civil del gobierno federal en un solo ente, argumentando su prioridad de
brindar paz y seguridad a los ciudadanos y a la par, la desaparición del CISEN
(en teoría), por ser el ente que era utilizado por los gobernantes en turno
para espiar a sus enemigos políticos, pero que en la realidad estará operando
en la nueva súper secretaria.
En suma, el Peje está construyendo y estructurando los organismos y
estructuras que son el ideal de todo gobernante, que no el de una
democracia ideal, la que le permitirá el manipuleo y control político en las
entidades estatales y sus municipios, a través de sus vicepresidentitos, y con
la con la creación y puesta en operación de la súper secretaria, obtendrá
fuerza, inteligencia, contra inteligencia policiaca y financiera, bajo su mando
único, cuyas instrucciones y operaciones dictará a través de Alfonso Durazo.
Cierto es, que no se han hecho los cambios que se requieren a la ley orgánica
del gobierno federal, para establecer las figuras de las coordinaciones y de la
propia súper secretaria, sin embargo, el comportamiento autoritario e
intransigente que durante años ha mostrado y demostrado López Obrador,
hacen presuponer que ambas figuras a las que obviamente se adicionaran las
fuerzas militares y la PGR, quienes se convertirán en los brazos políticos y
punitivos del presidente electo.
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