fiestas de octubre

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En la última semana al ex dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya Cortés,
su habilidad verbal no le ha sido suficiente para sacarlo de la vorágine
negativa en la que cayó, luego de que fue acusado de participar en acciones
de lavado de dinero que le permitieron embolsarse más de 50 millones de
pesos.


Sus tibias y trabadas respuestas sobre el particular cuando es cuestionado
por los medios de comunicación, solo muestran una retórica que no le
ayudan a desmentir la acusación, lo que lo coloca en el lodazal que tanto a
presumido que combatirá, la corrupción.
Sus frases de ataque contra los funcionarios del gobierno que encabeza
Enrique Peña Nieto y del propio presidente, por sus actos de corrupción e
impunidad van perdiendo la fuerza e impacto que hace semanas tenían, los
señalamientos contra él han ido en detrimento, si es que alguna vez la tuvo,
su calidad moral.
Pero en éste asunto de señalar y denunciar la corrupción gubernamental,
Anaya Cortés ha sido miope en su observación del problema, solo se ha dado
a la tarea de juzgar y señalar con índice de fuego a los gobiernos de los
estados en los que el PRI gobierna, mañosamente no ha puesto su mirada en
los ejecutivos emanados de su partido en donde los actos y acciones de
corrupción son evidentes, como en Baja California.
La llegada de Francisco “Kiko" Vega de Lamadrid, como gobernador de la
entidad, ha sido nefasto para Baja California, si bien es cierto, que los
gobiernos anteriores fueron pésimos, con Kiko Vega se torno descarada la
corrupción y la impunidad, se degradó el ejercicio gubernamental por el
descuido y permisividad del propio gobernador, quien por estar en busca dela realización de negocios se olvidó de hacer la tarea encomendada, gobernar
y administrar correcta y honradamente los recursos públicos.
Anaya es una muestra clara de la descomposición que se vive al interior del
PAN, tal parece que ya son pocos los militantes que están en ese organismo
político por convicción, porque aún abrazan y creen en los principios
doctrinarios y sociales que están en sus estatutos, la mayoría solo acude a
ese organismo en busca de posiciones que les permita seguir viviendo de la
mejor y más lucrativa empresa, la función gubernamental, bien sea por
elección o por designación, lo importante es estar dentro del erario público.
La repulsa ciudadana hacia Anaya y su partido en esta entidad es evidente, y
como muestra de lo anterior fue la arenga que algunos residentes de la
capital del estado hicieron hace algunos días en contra de Jorge Ramos
Hernández, ex alcalde de Tijuana y actual diputado federal con licencia que
busca llegar a la cámara alta del mismo Congreso a seguir succionando del
presupuesto, lo que da certidumbre al hecho de que en el PAN lo que tanto
le criticaban al PRI, ahora es su pan de cada elección, la imposición de
candidatos por las elites que manejan el partido.
Y que decir de quienes van a las diputaciones o la compañera de formula al
senado con Ramos Hernández, Gina Cruz, que su mejor cualidad es ser la
pareja del Secretario General de Gobierno, a quien con el poder de la nomina
en un proceso “democrático" la ungieron como candidata.
Por lo que se refiere al gobierno que vienen realizando los tres alcaldes
panistas, Gustavo Sánchez, Juan Manuel Gastélum y Mirna Rincón, en
Mexicali, Tijuana y Playas de Rosarito, ninguno es aprobado por sus
gobernados, siendo el peor evaluado el famoso “Patas" Gastélum.
Si bien es cierto que cuentan con el dinero de las arcas y las estructuras
gubernamentales del estado y los municipios para sacar avante a sus
candidatos en la elección del próximo primero de julio, tendrán que gastar
mucho dinero para poder comprar los votos suficientes que les permitan
superar los sufragios de los ciudadanos que ya están hartos del panismo en
Baja California, y de lograrlo, solo incrementarán el resquemor ciudadano
para la elección del 2019.Si el panismo no quiere vivir la creíais política que hoy tiene el PRI, debe de
realizar una verdadera asepsia interna, y desprenderse de sus renglones
torcidos como lo son Anaya, Kiko Vega, Jorge Ramos, etc, etc, etc.Y mientras tanto….
La miope Secretaria del Trabajo en el gobierno estatal, Juana Pérez Floriano,
sigue creyendo que la explotación laboral infantil en Baja California,
especialmente en la zona de San Quintín, es un mito.

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