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Expediente Político
Por.- Alfredo Calva

Pronto mostró su doble rostro el regidor de Morena en el VII Ayuntamiento de Playas de Rosarito, Julio García Serna, lo que al inicio de sus votaciones en contra en las sesiones de cabildo a temas que, según sustentaba, representaban el sentimiento de la comunidad rosaritense, como el pretendido alza a los salarios a funcionarios de primer nivel del gobierno municipal.

Pero, cuando se trató de defender la economía de sus representados en la sesión de cabildo en la que se voto el aprobado dictamen de la Comisión de Transporte en el que se avalaba un incremento a las tarifas del servicio de transporte público de pasajeros, de un 25 por ciento, ahí emergió su verdadero rostro, el de inclinación a los grupos que le pueden brindar sustanciales acuerdos, el de los liderazgos de los trabajadores del volante, y se olvido de su simulada sensibilidad social, aprobando con su sufragio un severo daño al bolsillo de los usuarios del transporte.
García Serna se sumó a los ediles que aprobaron sin recato alguno el aumento al transporte, plasmado en un dictamen elaborado por un regidor que tiene claros conflictos de intereses en ese sector, Miguel Calles, quien fue impulsado a la participación política por el grupo de transportistas al que pertenece y que lidera, sin tener en cuenta la difícil situación económica que viven los ciudadanos que utilizan ese servicio.
Obviamente, a Julio García Serna le interesó mayormente acordar con los transportistas y darles su sufragio, que defender a los rosaritenses del abuso cometido por Miguel Calles y los ediles que integran la comisión que el preside, y de intentar obligarlos a que primero mejoren sustancialmente las condiciones del pésimo servicio que brindan, cambiar las arcaicas, inseguras y sucias unidades de transporte que en su mayoría utilizan para dar el servicio de transporte.
Lo que al inicio de la administración se visualizaba como una buena posibilidad política para Morena y su representante en el cabildo, Julio García Serna, finalmente término para los rosaritenses en una decepción más de otro simulador de alta sensibilidad social, en un integrante más de la fauna política que solo vive y actúa para sus intereses.
Mala elección la de Morena.

Latente preocupación....
El incremento en las muertes violentas en Rosarito tienen preocupados a los sectores productivos del quinto municipio, el reciente asesinato del restaurantero de origen asiático, tras haber sido primero privado de su libertad, ya ha generado alarma entre la población que no quiere vivir de nueva cuenta los momentos aciagos de los años 2007, 2008 y 2009.
El trabajo de la corporación preventiva no se nota, mucho menos se siente, hasta el momento la labor desempeñada por el director de la policía municipal, Magdaleno Vázquez Luís, ha sido calificada por esos sectores como de rotundo fracaso, y ya se empiezan a alzar las voces que quieren su destitución.
De acuerdo a las propias declaraciones de Vázquez Luís a su llegada a la Dirección, solo le bastarían treinta días para presentar resultados, y los que ha mostrado hasta los 75 días que lleva en el cargo, es de incremento de entre un cinco a un diez por ciento en los delitos de robo en sus diferentes modalidades, y de unn110 por ciento en los crímenes violentos.
Con esas cifras que proporciona el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública en el Estado, solo se puede concretar que, la actividad desarrollada por Vázquez Luís, no es funcional y sirve a los rosaritenses.

Y mientras tanto....
Sigo creyendo, en la vigencia del viejo refrán mexicano "mucho ayuda el que no estorba", y que le viene a la medida a la jefa de prensa en la Dirección de Comunicación Social y Relaciones Públicas, Marlem Crespo, quien solo entorpece la dinámica de la dependencia que titula Manuel Meraz, quien tuvo que cargar con ese estorbo por la recomendación de un editor de un semanario, favor que nunca imaginó Meraz, le fuera a resultar tan pesado.

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