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Tijuana.- La participación del gobierno del municipio y el estado en la recepción del nuevo obispo de Tijuana, monseñor Francisco Moreno Barrón, designado por el Papa Francisco tras la renuncia de monseñor Rafael Romo Muñoz.

En lo particular profeso la fé católica pero llama la atención el despliegue de seguridad y las atenciones que tuvo el gobierno del estado y el municipio para el nuevo pastor de la arquidiócesis, los que no tienen para ningún jerarca de otras creencias.

El problema no es que quienes nos gobiernan no puedan tener, como individuos, fe en Dios o ser católicos pero hasta donde estoy enterado en México nuestro Estado es civil, laico y democrático. Esa condición es el resultado de luchas que cobraron la vida de muchos mexicanos.

Esta muestra desmesurada de cortesía para monseñor Moreno Barrón contrasta con otras religiones a las que yo sepa nunca han ido a darle la bienvenida o siquiera un abrazo y felicitación a quienes son pastores o líderes de esos grupos religiosos.

También da para pensar en ¿qué tanto pesará en los gobernantes las cuestiones religiosas a la hora de tomar determinaciones sobre temas como el aborto o los matrimonios entre parejas del mismo sexo?

En México vivimos la libertad de culto y gracias a eso como individuos tenemos completa libertad de expresar nuestra fé pero creo que ya tratándose del Estado, quienes están en funciones deben tener cuidado a la hora de participar en actos públicos con la investidura gubernamental y más en temas como el religioso.

¿Por qué si van a recibir a monseñor con un evento oficial no han hecho lo mismo con el resto de las religiones? En lo personal pueden hacer lo que quieran pero como gobierno, me parece que cometieron un error pues monseñor con todo y su investidura no es el representante del Estado Vaticano como para una ceremonia como la que se montó en la colonia Libertad.

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