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Tijuana.- A cómo estamos, debemos aceptar la realidad y no esperar que grandes cosas sucedan ahora que Juan Manuel Gastélum tome posesión del cargo que ganó el pasado cinco de junio, ¿por qué de ese pesimismo?, muy sencillo: porque con quienes tiene el compromiso de hacer bien las cosas es con muy pocos ciudadanos. Si bien en cierto que fue el candidato que obtuvo la mayor parte de los votos que se emitieron, también es cierto que la mayoría, no quiso votar por él.

Obtener más votos es muy distinto a ganar el respaldo de la mayoría. Si lo vemos desde el punto de vista electorero, cómo lo quiso hacer ver el alcalde electo que el día que recibió su constancia de mayoría que declaró "todos tuvieron la opción de ir a votar, si no lo hicieron ni modo, la victoria es sabrosa", entonces habría que explicarle que la mayoría de Tijuana no quiso votar por él y si ganó fue porque el sistema así lo establece, justo o no así es lo escrito en la Ley.

Es por casos como este que estudiosos de la democracia mexicana, como como José Woldenberg y Luis Carlos Ugalde, ex presidentes del Instituto Federal Electoral, María Marván, ex consejera electoral, así como Transparencia Mexicana, proponen la segunda vuelta constitucional, para evitar que candidatos se declaren ganadores con una mínima parte de respaldo de los electores.

Esto significa que no accedieran al poder público candidatos como Juan Manuel Gastélum a quien en números reales sólo ha sido respaldado por 95 mil 349 ciudadanos de un padrón que se integra por un millón 298 mil 757 personas, lo que significa que su victoria fue gracias a apenas el 7.34 por ciento del total de electores.

Ese 7.34 por ciento no significa por ningún lado que se le quiera ver una mayoría en el universo de adultos mayores de edad que estamos registrados para votar en Tijuana, y aquí el asunto va más allá del "quienes quisieron hacerlo" que justificó el alcalde electo sobre su triunfo con muy pocos electores.

Esa falta de votos se dio en parte por la enorme oferta política que se dio en esta elección, los partidos llamados emergentes incluidos el de Revolución Democrática, del Trabajo, Verde, Baja California, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano, Peninsular de las Californias, Municipalista, y Humanista, sumaron en conjunto 51 mil 458 votos que en una segunda vuelta cambiarían el panorama, al menos lo mejorarían.

Sólo por citar un ejemplo, una segunda vuelta en Tijuana habría puesto a competir a Juan Manuel, con el Teniente Coronel Julián Leyzaola y entre los dos habrían disputado los 220 mil 960 votos de los contrarios que quedaron del tercer lugar hacia abajo, lo que a final de cuentas permitiría tener un gobernante electo por una mayoría y no como sucede actualmente por una minoría, en este caso, muy, muy mínima.

Este que parece un sueño guajiro ya ha sido puesto sobre la mesa del debate por diversos actores, claro está, ningún partido político, pero todo indica que comenzará a tomar fuerza sobre todo ahora que ya se empieza a hablar de la sucesión presidencial del 2018 pues es algo que debe resolver el Congreso de la Unión y el Senado de la República, quienes deberán de analizar los casos de países latinoamericanos que ya contemplan esta figura como Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, Perú, República Dominicana y Uruguay.

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